La filantropía es la parte del sistema operativo con más probabilidades de celebrarse y menos de medirse. La tratamos como el resto del capital familiar: con una tesis clara, una estructura diseñada y una lectura honesta de lo que produce realmente el trabajo.
Una fundación es una entidad, no una estrategia
La mayoría de las familias que conocemos ya ha creado un vehículo —una fundación, un DAF o un endowment— y ha descubierto que tener una entidad no equivale a tener una estrategia. El patronato se reúne cuando puede. Las donaciones son reactivas. La due diligence es superficial. El reporting se prepara para el auditor.
El resultado rara vez es catastrófico. Es una decepción lenta, como una cartera de inversión gestionada de forma deficiente: no ocurre nada dramático, pero el efecto acumulado durante una década es relevante.
La solución no consiste en asumir compromisos mayores. Consiste en aplicar rigor operativo al capital que la familia ya desea desplegar.